
| La Salvia | Aguila del Norte |
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Aguila del Norte |
La salvia es una planta leñosa en su base y herbácea en las partes superiores; tiene unas hojas grandes, estrechas y aovadas, con borde dentado; su olor es aromático y su sabor algo amargo. Las flores son azules -aunque en muchos casos tienen matices violáceos- y se agrupan en rodajuelas. Lo más distintivo de esta planta son sus estambres, que se reducen a un par, con sólo media antera cada uno.
En la salvia encontramos un aceite esencial, rico en tuyona, cineol y borneol. También aparecen materias tánicas y sustancias amargas, resinas, fécula, albuminoides, ácido fosfórico y en la raíz se ha encontrado algo de asparagina. En la medicina popular esta planta ha sido muy empleada para tratar trastornos gástricos, calambres, timpanitis y diarrea. La esencia tiene una acción antiséptica, eupéptica y antisudoral; desde siempre se le ha reconocido su eficacia para evitar o disminuir los sudores nocturnos de los que padecen fiebre. Otra acción que se le reconoce es que normaliza las funciones menstruales en la mujer. Y asimismo se asegura que reduce significativamente el nivel de azúcar en sangre, por lo que se utiliza como hipoglucemiante. A nivel externo se dice que es astringente, por la presencia de taninos, siendo un buen antiséptico y cicatrizante. No olvidemos que con las esencias hay que tomar siempre precauciones; así que no se debe abusar de la planta ya que en dosis elevadas puede resultar neurotóxica y convulsionante; también puede producir irritaciones cutáneas. En general, el uso de toda la planta está contraindicado en lactantes y personas con insuficiencia renal. Por último, hay que mencionar que gracias a sus propiedades estomacales la planta se emplea también como condimento culinario; en efecto, cuando sea posible, se pueden emplear las hojas frescas de salvia: se pican y añaden a sopas, guisados y platos con todo tipo de verduras.
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